miércoles, 23 de noviembre de 2011

La importancia del descanso en tu entrenamiento

Apagar el despertador y saltar de la cama es una declaración de intenciones. Si lo haces y rápidamente te lavas la cara, preparas
café y metes la cabeza bajo el chorro de agua caliente de la ducha arrancarás unos minutos preciosos al día.
Líquido y fruta
Desayuna bien, pero sé frugal. Evita los atracones de azúcar e hinchar el estómago. Como eres deportista, comienza con un par de zumos y fruta para ir recuperando líquidos. Después, toma un desayuno nutritivo que se adecue a tus necesidades.
Adecéntate
Dúchate, aféitate (si eres hombre claro está) e invierte el tiempo necesario para acicalarte. Si te has levantado pronto, desayunado bien y adecentado saldrás motivado a la calle. Mientras estás en casa tu cabeza habrá repasado las tareas del día y ya nada escapará a tu control.
Prepara tu comida
Planifica lo que vas a comer durante el día y prepáratelo mientras bulle el café. Si no tienes más remedio que comer en un restaurante, opta por ensaladas como primer plato y fruta de postre.
Da un carpetazo a tu tarea más engorrosa
El día de descanso es perfecto para que te quedes un rato más en el trabajo y des fin al trabajo que se te ha ido acumulando.
Desenchúfate
Trata de apagar todos los dispositivos electrónicos de tu habitación media hora antes de acostarte.
Ten tu reto presente

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